Introspección a mi práctica educativa (Manuel Antonio García Rodríguez)
INTROSPECCIÓN A MI PRÁCTICA EDUCATIVA
Maestría en Educación
Curso: Análisis de la Práctica Educativa
Asesora: Mtra. Cristina Edith Acosta Gutiérrez
Alumno: Manuel Antonio García Rodríguez
Grupo: Juárez I.
Cd. Juárez, Chih. a 26 de Enero de 2021
Introspección a mi práctica educativa
Dimensión personal
Mi nombre es Manuel Antonio García Rodríguez, nací
el 16 de septiembre de 1997 en Cd. Delicias, Chihuahua. En la actualidad laboro
como docente frente a grupo en la Escuela Primaria Federal Víctor Hugo Rascón
Banda, ubicada en Cd. Juárez, Chih.; siendo la actividad que da satisfacción y
luminosidad al andar diario personal. Sí bien, en el presente, la docencia es
el camino por donde vago con rumbo fijo, la travesía para forjar dicho trayecto
fue difícil, alegre y con sueños determinados a los que era imposible
renunciar.
Desde
infante he sido un alumno destacado en las instituciones educativas donde me he
encontrado inscrito, la educación hogareña y la decisión propia permitieron dar
un valor relevante al proceso educativo en la vida. Al mencionar el término alumno
destacado, no solamente es referido a calificaciones altas, sino que
también, al ser un estudiante con actitud de superación y madurez temprana, con
perspectiva distinta hacia cada aspecto de la vida. Debido a estas
características, durante mi formación en nivel secundaria, reconocí la importancia
social de la práctica educativa realizada por los docentes al frente del grupo
donde estaba inmerso, admirándolos por la información dominada y visión que
tenían del mundo. Convertido en el momento en que despertó en mi conciencia el pretender
ser profesional de la educación y estar al frente de individuos a quienes poder
aportar elementos para su experiencia cotidiana, adquiriendo una
responsabilidad social.
Mis
padres como sus familias no contaron con oportunidades de estudio, a causa de
recursos económicos limitados, siendo un aliciente para tener mejores
intenciones educativas para sus hijos. Llegado el momento de iniciar el nivel
superior, contaba con dos opciones para definir mi carrera profesional; por un
lado la Facultad de Contaduría y Administración (FCyA), institución donde
egresó mi hermano mayor y un tío materno, ubicado en la misma ciudad de origen,
y por otro distinto la Institución Benemérita y Centenaria Escuela Normal del
Estado de Chihuahua Profesor Luis Urías Belderráin (IByCENECH), centro formador
de docentes situado en la capital del estado grande. Siguiendo mis objetivos
personales, a pesar de las circunstancias desfavorables y con el apoyo
incondicional de mis padres, decliné por la segunda opción, aprobando el examen
de admisión e ingresando en el año 2015.
Las experiencias suscitadas en la Normal del Estado fueron acumulándose desde el inicio, permitiendo afirmar el hecho de que tomé la mejor decisión y que no habría un obstáculo para titularme como Licenciado en Educación Primaria, logrando ser un docente comprometido con la profesión. A lo largo de los cuatro años en la institución me fue permitido conocer la realidad al interior de un salón de clases en diversos contextos (rural, urbano marginado y urbano), realizar la práctica educativa en todo su esplendor, desarrollar habilidades extraescolares, interactuar con desconocidos convertidos en amigos eternos y aportar mis peculiaridades al entorno educativo. Egresando en el año 2019, cumpliendo las metas propuestas en etapas anteriores, anexo a la superación de expectativas en relación a la profesión.
El
paso siguiente fue llevar a cabo el proceso de ingreso al magisterio,
realizando el examen de oposición correspondiente, en el que obtuve el decimo
sexto lugar a nivel estado, brindándome así la oportunidad de elegir
oportunamente el centro escolar para iniciar formalmente el servicio docente.
Evaluando las circunstancias personales y profesionales, decidí elegir el
centro escolar mencionado al inicio del texto, mismo donde he laborado durante
un año y medio, tiempo de aprendizajes que han aportado al crecimiento
integral. Por razones similares, que abonen a mi práctica educativa, en agosto
del año 2020 tome la decisión de inscribirme en la maestría en educación
ofertada por el Centro de Investigación y Docencia (CID), siendo un reto
personal el cual lograr para mejoramiento presente y futuro.
Es
así como estoy vagando hoy por hoy en la docencia, profesión que ha
proporcionado a mi persona gratas experiencias diariamente, con enseñanzas de
los éxitos y fracasos presentados a lo largo de la formación. Este ámbito
laboral no solamente está dirigido en aspecto profesional para mí, sino que
también es parte de mi vida personal; soy docente dentro y fuera del aula,
demostrado en aplicar normas como la puntualidad, valores entre los que se
encuentra la tolerancia y acciones de
seguimiento en actividades familiares; de igual manera llevo las prácticas
personales al entorno educativo, implicando actitudes de personalidad en el
salón de clases, estrechando amistades con docentes e incluyendo el compromiso
inculcado en casa como parte de acciones de bienestar común.
Como tuve expectativas propias en el pasado que logré culminar, asimismo en este momento cuento con fines a los cuales arribar en los próximos años. En primera instancia deseo finalizar el nivel maestría con resultados favorables hacia mi persona, mi trabajo y el CID, quien está dándome la oportunidad; en segundo término, un objetivo establecido sería fungir el papel de directivo en algún centro escolar, siendo líder capaz de incentivar en los actores educativos una visión de mejora en las actividades correspondientes; y, como meta adjunta, el hecho de continuar aprendiendo formalmente de diversos campos académicos que abran oportunidades profesionales en mi vida. Sumándose a los fines antes emitidos aspectos inimaginables en este momento, que sumen elementos favorables a la experiencia y puedan cumplir con esa responsabilidad social dictaminada en los indicios de mi formación.
Dimensión institucional
El centro
escolar donde laboro actualmente se denomina Escuela Primaria Federal Víctor
Hugo Rascón Banda, con clave 08DPR2615Z, ubicada en Calle Portal del Sol S/N,
Col. Praderas del Sol C.P. 32576 Cd. Juárez, Chihuahua. El contexto donde se
encuentra situada es urbano, haciendo alusión debido a que se encuentra rodeada
de algunos centros educativos como el Jardín de Niños María Cristina Zúñiga y
la institución estatal de nivel secundaria albergadora de las escuelas con
clave 3067 y 3042 en sus respectivos turnos; así también se pueden encontrar
algunas tiendas de conveniencia, negocios locales y fraccionamientos donde
habitan la mayoría de los estudiantes inscritos en el plantel; sin dejar a un
lado las calles circundantes pavimentadas y los servicios públicos totales de
la que es acreedora.
Dicha infraestructura se
encuentra en un terreno amplio para las características y funciones del centro;
la componen veinticinco espacios prácticos donde se desarrollan diversas
acciones dirigidas hacia un objetivo común, otorgar ambientes cómodos para los
actores educativos que allí se desenvuelven. Entre estos espacios aparecen
quince aulas de buen tamaño albergadoras aproximadamente de treinta y cinco
estudiantes promedio, anexos al profesor o profesora encargada; dos
habitaciones identificadas como direcciones, la biblioteca escolar donde se
concentran libros de distinta índole para uso general, cuatro espacios
destinados como sanitarios, una explanada principal, la cancha deportiva de
concreto y el lugar aprovechado para estacionar los automóviles del personal
que labora en el centro escolar.
Uno de los ámbitos que dan firmeza al centro escolar
como organización es la labor de veintidós individuos que, con las funciones,
responsabilidades, características personales, costumbres, hábitos y
pensamientos diversos, se unen en un trabajo colaborativo que transcurre hacia
caminos dirigidos al cumplimiento de objetivos comunes; bienestar de la
comunidad escolar, aprendizaje académico y emocional de los estudiantes, así
como el logro de una gestión educativa aplicada como referente de cambio.
Dichas características se ven reflejadas en una cultura institucional, dando
identidad a las prácticas educativas y acciones distintas que se llevan a cabo
durante el ciclo escolar.
Dentro del plantel se manejan normas
establecidas que dirigen el trabajo cotidiano en dirección a un ambiente armonioso,
donde cada sujeto no hace simplemente lo
que le toca, sino llevar a cabo su intervención más allá de lo establecido
normalmente, colocando una perspectiva de abundancia colaborativa. De acuerdo a
los personajes específicos, el reglamento se modifica en cierto nivel con
relación al papel desempeñado, siendo correcta la expresión en cierto nivel,
debido a que según las responsabilidades de cada persona algunas indicaciones
son exclusivas, pero en la mayoría de las medidas determinadas por directivos,
docentes y padres de familia (a nivel escuela) para una convivencia escolar
sana, todos estamos regidos por igual; tal es el ejemplo de la puntualidad, el
orden de nuestro espacio de desenvolvimiento y el cuidado general.
Es cierto que mi práctica educativa en
general se ha visto influenciada positivamente por la cultura escolar, desde la
utilización de materiales hasta la normativa establecida en el salón de clases.
Las acciones personales se han ido afianzando como consecuencia de la gran
armonía colectiva, el apoyo constante de los demás actores educativos y la
esencia de percibir el trabajo docente no solo desde un horario a cumplir, sino
como el espacio en donde realizas actos de bienestar para muchas personas.
Resulta relevante redactar la situación de reconocer actores de la identidad
escolar que no son de mi agrado, como lo son el dejar al final los pendientes o
pasar del tiempo establecido a festejos, debido a que chocan con mi compromiso
y actuar cotidiano; es por esto, que no permito la influencia de ellos en mi
trabajo, cumpliendo con principios personales.
Cabe destacar que una escuela no solamente se conforma por la infraestructura y el personal, o los factores palpables a la vista de cualquier persona, sino existen algunos elementos más que se unen a su estructura, siendo pilares sobresalientes de la unidad, como los materiales, relaciones, expectativas, normas y valores de cada individuo participante en el proceso educativo; áreas que en la mayoría de las ocasiones no son una referencia protagonista, sin embargo son necesarios para su objeto de ser. En particular, en el centro donde estoy incluido, dichos aspectos son aprovechados en gran medida, con el fin de llevar a cabo un proceso de organización escolar firme en cada uno de sus ámbitos, incluida la práctica docente.
Dimensión interpersonal
Las interacciones entre
actores participantes dentro de una institución educativa son imprescindibles e
influyentes en la labor docente, porque modifican el ambiente de trabajo, por
ende, la práctica realizada dentro y fuera de las instalaciones. En el caso de
la primaria Víctor Hugo Rascón Banda las relaciones generales son armoniosas; desde
el primer día en que arribé a la institución los directivos, docentes y
personal de apoyo me trataron con suma cordialidad, incluyéndome en la dinámica
colectiva, acto permisivo de identificar un clima sano que hasta la actualidad
siento en igual o mayor nivel. Las actividades atañidas al colectivo se
realizan con respeto a los demás, con aportaciones graciosas, aprovechando las
fortalezas y debilidades de cada participante, en busca de colaboración
general. Dentro y fuera del contexto escolar, el colectivo se considera una
familia, donde cada integrante aporta lo mejor de sí, estando dispuesto a
apoyar al otro sin la necesidad de obtener algo a cambio.
El liderazgo de la
directora del plantel es caracterizado por el aplazamiento de tareas hasta el
punto final del tiempo determinado, desconocimiento de factores importantes,
omisión de actividades necesarias y desorganización hacia trabajos colectivos,
siendo ciertas áreas de oportunidad reconocidas por todos los integrantes del
colectivo. Aunque, dentro de sus fortalezas, que son demasiadas, cabe destacar
la característica de apoyo constante ante sucesos de cualquier índole hacia
cualquier persona; sea la hora o el lugar menos pensado, ella está para
nosotros y realiza cualquier acción en busca de solucionar los problemas
existentes. La relación con ella, en lo personal, es cordial, entablo platicas
amenas en tiempos libres, le comento las novedades en mi grupo, pregunto cada
duda y estoy dispuesto a estar presente en todas las circunstancias donde sea
requerido.
Otras de las personas,
imprescindibles de incluir en cualquier ambiente por su aportación y papel, son
los estudiantes. Quinientos sujetos aproximadamente, quienes dan sentido a la
ardua actividad diaria implementada en la institución, el foco primordial de la
educación. Cúmulo de personajes, caracterizados en su mayoría por su
creatividad, humor, trabajo y valores; actitudes que permiten observar el hecho
de sin importar las muchas necesidades familiares e intereses dispersos, las
expectativas deben lograrse poco a poco con esfuerzo y tenacidad. Dentro de mi práctica educativa considero a
los estudiantes como mis amigos con los que realizo trabajo día con día;
personas para quien estoy disponible dentro y fuera de la escuela, quienes me
han enseñado la mayoría de los factores que han permitido mejorar la labor
docente. Estos individuos están conscientes de la confianza hacia mi persona,
demostrándolo en bromas y platicas, pero además en cumplir con lo asignado.
Sí se habla de
estudiantes comprometidos, con actitudes favorables para el proceso educativo y
cimientos de espacios armoniosos, es obligado describir a esas personas que
fungen el papel de respaldo como autoridad principal en casa, los padres y
madres de familia. Miembros de la comunidad escolar quienes aportan
significativamente su apoyo en cuestión a las acciones académicas consignadas
para su realización en el hogar, inmiscuidos en los asuntos educativos desde el
inicio cuando asisten a proporcionar la papelería requerida, entregando la
aportación para el mejoramiento infraestructural y material del centro. Madres,
padres, abuelos, hermanos y tutores con quienes entablo una relación
profesional desde el primer día a cargo del grupo; determinando la manera de
trabajo personal, adjudicando la responsabilidad de cada uno, expresando mi
apoyo para cualquier hecho, comunicando los aspectos a fortalecer y
reconociendo los avances individuales.
Dimensión social y didáctica
La práctica educativa que desarrolla un docente
implica las características personales, las interacciones con los demás
individuos inmersos en el centro escolar y el entorno en donde se lleva a cabo
el proceso educativo. Es una tarea social porque además de trabajar con
personas de la comunidad, relacionándose con ellas, cuenta con fines que impactan
mas allá de las cuatro paredes del aula; conlleva el trabajo para satisfacer
las demandas colectivas que se presentan fuera de la escuela y repercutir en
las experiencias de cada uno de los estudiantes del grupo. Se inmiscuyen temas
de relevancia social dentro de las prácticas, en busca de un sentido práctico aplicable
a cualquier contexto presentado.
El
sistema educativo regidor de los docentes está repleto de expectativas y acciones
acorde al aprendizaje de los alumnos, sin embargo, desatiende la situación de
los docentes, siendo los actores responsables en su gran mayoría del alcance de
dichos conocimientos. A pesar de esta circunstancia y los múltiples factores de
inconsistencia más establecidos en la normativa docente, en el papel personal busco
alternativas que permitan abonar a las acciones propias, enfatizando las
maneras de aportar al crecimiento grupal, sin resguardarme en aspectos que imposibiliten
un trabajo pertinente. Tomo las fortalezas que otorga el mismo régimen para la
educación, dejó a un lado los obstáculos presentados por las personas de
alrededor e indago en busca de opciones para tomar mi papel de líder y realizar
tareas de bienestar común.
En
el planteamiento del presente escrito hago hincapié en que al despertar en mi
interior la ilusión de lograr ser un profesional de la educación, tenía la
conciencia del compromiso social que se impondría en el momento de estar frente
a un grupo. En la actualidad sigo teniendo presente ese deber colectivo, originado
desde el momento en que tomé la responsabilidad de formar a niños, mi
perspectiva de la obligación fue más concreta, observaba la inmensidad de la
docencia ante el mundo. Hoy en día, mis principios personales y profesionales,
anexos al fin de la educación, dan pie al sentido de mi práctica, un quehacer
docente realizado con expectativas de ser un ejemplo de superación para los
estudiantes, donde los conduzca a conocer, analizar y explotar sus habilidades
ante situaciones diversas que estarán presentes en algún momento de su existencia,
sin el afán de saber todo o ser mejor en relación a otros, sino de esclarecer la
visión de vida de forma independiente, reflexionando sobre el rumbo de bagaje minuto
tras minuto.
Por dicho motivo guiador de mi quehacer
profesional, cada una de las acciones planeadas, examinadas y aplicadas en el
entorno escolar están diseñadas para dar a conocer los conocimientos que he
aprendido mediante las experiencias ocurridas en el mundo real, proporcionando
los medios (tangibles e intangibles) adecuados que los guíen no a saber lo mismo,
ni a seguir un camino similar, sino a tomar dicha información, relacionarla con
sus vivencias propias y elijan las decisiones correspondientes, encaminándose paso
a paso a un criterio único, distinguible de otros y apto para afrontar
problemáticas encontradas.
Aunado
al diseño de las actividades aplicadas con relación a contenidos, una de las
peculiaridades que dan identidad a mi práctica educativa, siendo referente
dentro y fuera del aula, es el trabajo en la actitud de cada estudiante. Para
cada tema por desarrollar considero los intereses, expectativas y comportamientos
de los estudiantes, siguiendo los elementos proporcionados por las autoridades
educativas; pero además, tomo estos factores como trampolines en donde cada
individuo reconozca abiertamente sus fortalezas y áreas de oportunidad. Los aliento
para que se observen como agentes de cambio en sus propias decisiones, personas
pudientes desde llevar a cabo una actividad hasta alcanzar los sueños posteriores
en su vida; personas que no se dejarán derrotar por límites adversos, en cambio
encontrarán modos de reafirmar el valor personal.
Con o sin expectaciones hacia mi labor por parte de
alumnos, padres de familia, compañeros docentes, directivos y autoridades
máximas, así como con o sin reconocimientos y aportes hacia mi quehacer diario por
parte de los mismos personajes antes mencionados, el compromiso social tan grande
que decidí colocar sobre mis hombros, porque fue una decisión propia desde el
comienzo de mi formación, es parte de mi vida, por lo tanto, realizaré cada una
de las acciones necesarias para entregar a los estudiantes del grupo a mi cargo
los medios referentes de aprendizaje que los ayuden a enfrentar acontecimientos
desde una posición personal, entregando a la sociedad una aportación en su
funcionamiento.
Dimensión valoral
Originario de Cd. Delicias, Chih., aunque no del
centro del territorio municipal, sino de una comunidad llamada Nicolás Bravo ubicada
a las orillas de la ciudad, donde viví mi infancia, adolescencia y juventud. Una
cultural rural otorgadora a mi crecimiento de un conjunto de habilidades,
destrezas, perspectivas y conocimientos, así como valores que han permeado en
las experiencias suscitadas hasta la actualidad. La educación impartida por parte
de mis padres desde la etapa infantil ha sido encaminada a ser una persona
buena, con modales ante los demás, que trabaje día con día; inculcando en mi comportamiento
la lucha interminable para cumplir con los objetivos planteados, estableciendo
límites más allá de los comunes, comprometiéndome a dar todo de mi parte, no fallándole
a individuos dependientes de mí, con humildad de lo que soy y lo que tengo,
siendo responsable de los actos realizados.
Inculcaron
también en mí valores fundamentales, dese mi parecer, para el crecimiento personal
y profesional. La honestidad ante cualquier situación, sin importar las
consecuencias obtenidas; la responsabilidad ante las decisiones que haya
elegido, sean buenas o malas; el cumplimiento de cualquier obligación atañida para
mejorar colectivamente; el respeto hacia las personas, sus características y el
mundo en general, estando cada una de sus enseñanzas impregnadas de humildad y
amor, particularidades que los definen como personas, y que de distintas formas
mostraron en los actos llevados a cabo. Mismas instrucciones permisivas de
crear en mí un comportamiento de ir más allá de lo tradicional, tanto en
pensamiento como en acciones, dando pie a los acontecimientos detallados en la
dimensión personal del presente texto.
Dentro
del ámbito profesional estoy regido por los mismos principios y valores que me
identifican como persona, siendo responsable con los compromisos como la entrega
de planeación, el llenado de formatos, la revisión de tareas, entre otras;
humilde al reconocer los logros de mis compañeros y estudiantes, recordando e
implicando mis raíces en el trabajo cotidiano; respaldando el compromiso
adquirido hacia los alumnos, alumnas, padres de familia y directivos, a través
de trabajo arduo reflejado en cada ámbito escolar; respetando a las personas
con las que interactúo, sus costumbres, normas, ideales, opiniones y
sugerencias; teniendo presente el deber de aportar beneficios al funcionamiento
social, con el amor y respeto merecedores de la profesión fungida.
Por lo tanto, así como incluyo estos valores y actitudes dentro de la labor desempeñada, espero que los demás actores influyentes en el proceso educativo realicen lo mismo. Los estudiantes cumpliendo con trabajos, respetando a sus compañeros, exigiéndose a sí mismos para mejorar; los padres de familia respondiendo a las demandas escolares, atendiendo el proceso académico y emocional de sus hijos; los compañeros docentes respetando el quehacer individual, emitiendo opiniones favorables, atendiendo su papel como profesionales de la educación; los directivos estando para solucionar problemáticas, criticando constructivamente la práctica individual; y las autoridades superiores reconociendo el trabajo al frente del grupo y otorgando oportunidades en pro de la educación. A pesar de que las expectativas son unas, y la realidad otra, seguiré entregando mi mayor esfuerzo para incluir valores en la escuela, sin perder la esperanza de que cada sujeto contribuya a una cultura valoral.

Es un gusto compartir con usted esta experiencia académica, ver su profesionalismo, su entusiasmo , su entrega , y no solo en clase, también en su área profesional, es digno de admirarse y reconocer, por que no es fácil salir du su lugar de origen, y como usted siempre dice, no conformarse con lo que hay, sino que buscar nuevas de oportunidades.
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